Entre los sonidos propios de la selva escuchamos los gorjeos de los pájaros, el zumbido de las cigarras, el sonido de los gibones. Pero de fondo está casi permanentemente presente el sonido de las motosierras, la herramienta favorita de los madereros ilegales.


El ingeniero Topher White ha diseñado una forma fácil y escalable para detener esa deforestación brutal
, Rainforest Connection usa tu viejo teléfono móvil para monitorear y proteger remotamente el bosque, permitiendo intervenciones en tiempo real.

La historia comienza en verano de 2011, el ingeniero Topher White visitó por primera vez los bosques de Borneo, lo que más le impresionó fueron sus sonidos sobrecogedores del bosque.

Visitó una reserva de gibones. Allí se dedicaba la mayor parte del tiempo a rehabilitar gibones, y también invertía mucho en la protección de la zona de tala ilegal. Si eliminamos el sonido de la selva y quitamos el de los gibones, insectos y el resto, de fondo se puede oír el sonido de una motosierra. Había 3 guardias a tiempo completo para controlar este santuario cuyo trabajo consistía en proteger la zona de la tala ilegal y un día, salimos a caminar por el bosque como turistas, y 5 minutos más tarde nos encontramos con alguien que acababa de cortar un árbol, 5 minutos, a pocos metros de la sede de los guardias. Pero ellos no oyeron las motosierras, porque, ya ven, el bosque es muy, muy ruidoso.

Entonces, ¿cómo detenemos la tala ilegal? Como ingeniero, le resultaba muy tentador encontrar una solución absurda de alta tecnología, pero en la selva debe ser algo simple, debe ser factible.

Teniendo en cuenta que había servicio de telefonía móvil allí, en medio de la nada. No hay electricidad pero realmente no es un problema incorporando al sistema unos paneles solares. Pensó en la posibilidad real de usar los sonidos del bosque, e identificar los sonidos de las motosierras con un programa y enviar una alarma. Pero necesitaba un dispositivo para ponerlo en los árboles. Con este dispositivo para grabar los sonidos del bosque, conectado a la red móvil, y el envío de una alarma a la gente de la zona, quizá daría con una solución para el problema.

Parece algo de tecnología punta. Al momento que oye el sonido de una motosierra en el bosque, el dispositivo lo capta, y envía una alarma a través de la red GSM a un guardia en el campo que puede llegar para evitar la tala en tiempo real. Ya no se trata de salir a buscar árboles talados, ni a ver un árbol desde el satélite en un área talada, sino que se trata de intervención en tiempo real.

Así que empezó a trabajar en el garaje de sus padres. Diseñó un dispositivo que incorpora un smarphone en desuso, paneles solares y un sistema para que esté bien camuflado en lo alto de la copa de los árboles. Puede captar los sonidos de sierra hasta a un kilómetro de distancia, y cubrir unos 3 kilómetros cuadrados.

Para probarlos volvió a Indonesia, a otra reserva de gibones amenazada día tras día por la tala ilegal. Al segundo día de instalado, captó sonidos de tala ilegal con motosierras. Tuvieron una alerta en tiempo real. Recibió un correo en su teléfono. En realidad, acababan de subir al árbol y bajar. Así que se encaminaron a detener a los madereros.

La noticia se difundió por internet, y empezaron a suceder cosas sorprendentes. La gente de todo el mundo empezó a escribirles y a llamarlos. Había gente de Asia, África, América del Sur, que podrían usarlo también. Luego sucedió algo increíble, la gente empezó a mandarles sus viejos teléfonos. De modo que ahora tienen un sistema con personas de allí, listas para mejorar y usar la conexión existente. Usan teléfonos viejos que les envía gente de todo el mundo que desea que sus teléfonos tengan un segundo uso, por así decirlo.

Fuente: Ecoinventos

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