Todos hemos escuchado la frase en algún momento, o puede incluso que la hayamos pronunciado.

La idea de “echar currículums”, como quien lanza objetos al vacío o, más apropiadamente, como quien envía correo basura o spam, está firmemente arraigada en países en los que las características del mercado de trabajo plantean importantes retos a quienes quieren desarrollarse en él.


Y sin embargo, todos, desde el primero que lo hace hasta el último que los recibe, sabemos que hablamos de una práctica inútil, absurda, perjudicial y con cada vez menos sentido. La gran verdad, el auténtico elefante en la habitación, es que la idea de hacerse con una base de datos para enviar a todos sus integrantes un sobre con un currículum y una carta de presentación idénticos resulta cada día menos aconsejable.

No, los currículums no se “echan” como si fueran mensajes metidos en botellas. La probabilidad de éxito de enviar un currículum a una base de datos sin mediar ningún tipo de oferta de empleo o relación previa con la compañía es nula. Si conoces algún caso en el que alguien consiguiese trabajo así, desengáñate: no fue el envío del currículum como tal, sino el hecho de que la empresa tenía abierto algún proceso de selección que milagrosamente coincidió con el perfil del candidato, algo que ocurre en escasísimas ocasiones. El envío indiscriminado de decenas o cientos de currículums con su carta de presentación es una práctica sencillamente absurda, que colapsa a las compañías y que no trae nunca nada bueno. Si alguien pretende convencerte de que “eches currículums”, no le hagas ni caso. Es un error.

¿Qué hay que hacer en lugar de “echar currículums”? Sencillamente, pasar de la mentalidad de spammer a la de francotirador. Como reglas de oro, yo destacaría las siguientes:

No, enviar cientos de currículums no va a mejorar tus opciones de encontrar un trabajo, y sí puede que las perjudique. Déjate de “echar currículums”, envía solamente los que de verdad sientes que tienes que enviar, cada uno con sus buenas razones detrás, y confía en tus contactos y en tu presencia en la red para apalancar tu búsqueda de trabajo. Lo que no sea así, sencillamente, no funciona.

Fuente: Enrique Dans

Sociedad

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